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La Coctelera

SKA

El ska es un estilo musical de finales de los 50 y que deriva principalmente de la fusión de la música negra americana de la época con ritmos populares propiamente caribeños, siendo el precursor directo del rocksteady y, más tarde, del reggae.[1] Al ser un género particularmente apto para fusiones ha sido incorporado, a través de distintas variantes, a los más diversos lenguajes musicales. Desde un principio, el versionamiento ska de populares composiciones para cine y televisión ("The James Bond Theme", "Exodus", "A Shot in the Dark", "The Untouchables", etc.) perfiló su particular identidad, entre callejera, nostálgica y "misteriosa", característica que conservaría a través de las épocas. Estuvo fuertemente asociado a los Rude Boy y a la independencia de Jamaica del Reino Unido, aunque se hizo popular en todo el mundo desde muy poco tiempo después de su nacimiento.

El ska nace en Kingston, la capital de Jamaica, finalizando la década de 1950, en un momento en que la población empieza a afluir del medio rural al urbano. En las ciudades los habitantes se congregaban en plazas donde las sound systems pinchaban las últimas novedades estadounidenses de jazz, soul y, sobre todo, rhythm & blues. En un principio se trataba de furgonetas con un ruidoso y primitivo equipo de sonido. Las dos principales fueron Trojan de Duke Reid y Sir Coxsone Downbeat, de Clement «Coxsone» Dodd, a los que más tarde se les uniría Cecil Bustamante, conocido como Prince Buster. Las sound systems no tenían otro remedio que pinchar música de Estados Unidos, puesto que la industria musical jamaiquina era inexistente. Salvando algunas cintas de mento de Stanley Motta, hasta 1954 no aparece el primer sello musical, Federal, que, además, está orientado hacia la música estadounidense. Sus propietarios se desplazaban a Miami o Nueva Orleans en busca de material nuevo con el que satisfacer la gran demanda musical que había en la isla. Para gozar de exclusividad sobre las grabaciones y mantener la exclusividad sobre la clientela, se recurría a trucos como quitar la etiqueta de los discos para que no fueran identificables, o enviar matones (Dance Crashers) a los sound system de la competencia para boicotearlos.

Parte de la formación actual de Skatalites. De izquierda a derecha Lester "Ska" Sterling (saxo alto), Karl "Cannonball" Bryan (saxo tenor), Kevin Batchelor (trompeta) & Vin "Don Drummond Jr." Gordon (trombón). En segundo plano Val Douglas (bajo).

Parte de la formación actual de Skatalites. De izquierda a derecha Lester "Ska" Sterling (saxo alto), Karl "Cannonball" Bryan (saxo tenor), Kevin Batchelor (trompeta) & Vin "Don Drummond Jr." Gordon (trombón). En segundo plano Val Douglas (bajo).

El catalizador que inició la carrera musical jamaiquina, fue el futuro primer ministro Edward Seaga que en 1958 funda West Indian Records Limited, produciendo música de artistas locales, reinterpretando ritmos estadounidenses. Ese mismo año, Chris Blackwell produce una grabación del aún desconocido Laurel Aitken. Un año después, Duke Reid y Clement Coxsone, viendo la posibilidad de tener grabaciones exclusivas para sus sound systems, fundan sus propios sellos, Treasure Isle y Studio One, respectivamente.[2]

A finales de la década los músicos de Kingston comienzan a experimentar con la fusión de jazz y rhythm & blues estadounidenses con ritmos autóctonos del Caribe, como el mento y el calypso[2] , adaptándolo al gusto de la isla según las tendencias que se imponían en las Sound Systems.[3]

En 1959 en los estudios Federal se registra el tema Easy Snappin, de Theophilus Beckford, producido por Clement Dodd, con Cluet Johnson al contrabajo y el saxofonista Roland Alphonso, posterior miembro fundador de Skatalites, banda de estudio del sello Studio One. Este tema se podría calificar como la primera grabación de música jamaiquina moderna.

En 1960 Prince Buster terminó de definirlo durante las primeras grabaciones para su sello Wild Bells.[2] La sesión estaba fianciada por Duke Reid, que debía quedarse con la mitad de los temas a distribuir. Finalmente solo recibió uno, del trombonista Rico Rodriguez. Entre los temas grabados estaban They Got To Go, Oh Carolina y Shake a Leg. Según el historiador del reggae Steve Barrow, durante aquellas sesiones, Prince Buster pidió al guitarrista Jah Jerry que "cambiara la marcha" ("change the gear, man, change the gear"). El guitarrista empezó a enfatizar el segundo y cuarto compás, dando origen al nuevo sonido. La percusión se obtuvo de los estilos tradicionales jamaicanos y de marchas. Lo que hizo Prince Buster fue invertir los shuffles de rhythm & blues, acentuando los offbeats con la ayuda de la guitarra y un ritmo de batería 4/4, acentuando el segundo y cuarto compás.[1]

Los orígenes del nombre ska son difusos, y las hipótesis que se barajan son inciertas. Los integrantes de la banda Skatalites afirman que ese nombre se tomó del saludo del bajista Cluet Johnson, quien usaba como expresión al ver a sus amigos "Love Skavoovie", a imitación de los hipsters estadounidenses. El guitarrista Ernest Ranglin defendía que era la forma que usaban, tanto él como otros músicos, para describir el sonido que hacía la guitarra, con un "ska! ska! ska!". Es probable que fuera una mixtura de ambas, ya que el mismo Cluet Johnson usaba ska como una forma onomatopéyica de explicar el sonido de esta música.

En 1962 el Ska ya está plenamente asentado como la música por excelencia de Jamaica, y suenan temas ad hoc con motivo de la independencia de la isla del Reino Unido, como Sound of Freedom de Skatalites o Forward March de Derrick Morgan. En 1964, aprovechando la Feria Mundial de Nueva York se presenta este estilo en sociedad ante el mundo, siendo los elegidos para ello Byron Lee & the Dragonaires, con la ayuda de Prince Buster y Peter Tosh. En ese mismo año, alcanzaba el número 1 en las listas británicas y el 2 norteamericanas de popularidad una versión del éxito de 1957 de Barbie Gaye, My Boy Lollipop, interpretada por Millie Small, con Ernest Ranglin encargado de los arreglos de guitarra, y Rod Stewart, conocido entonces como Rod the Mod, tocando la armónica.

Durante el resto de la década de 1960, se implanta en Europa rápidamente, gracias a la popularidad de la que gozó en el Reino Unido, país al que se trasladaron un gran número de estrellas jamaicanas como Laurel Aitken, Derrick Morgan o Alton Ellis para proseguir allí sus carreras, pues este estilo contaba con una gran aceptación entre la numerosa colonia antillana que había inmigrado a la metrópolis, donde abundaban los Rude Boys sino entre la juventud británica, principalmente entre los mods, para después, en la segunda mitad de la década, a medida que el soul americano se hace más pausado y suave, el ska evoluciona paralelamente en rocksteady.[2] [4]

Sin embargo, los tímidos intentos de copiar esa música por parte de músicos europeos, dieron unos resultados de no mucha calidad, como las aproximaciones de Georgie Fame. Los intentos en castellano, fueron por lo general mediocres aproximaciones al ritmo original, como atestigua el tema de 1966 Operación Sol de Los 4 de la Torre, o La canción del trabajo del mismo año de Raphael, que no respetaban demasiado el estilo original, y llegaban cuando el ska ya había dejado paso al rocksteady, un ritmo de baile más relajado y que permitía unas armonías vocales más elaboradas. En la década de 1970 en Sudamérica, Toño Quirazco, Las Cuatro Monedas y otros versionaron temas clásicos del ska en casteL

EL MOVIMIENTO RASTAFARI


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El profeta rasta

Se cumplen 25 años del fallecimiento de Bob Marley, héroe nacional jamaiquino, leyenda de la música y rey del 'reggae'.

Fecha: 05/13/2006 -1254

Apesar de que sobrevivió a un intento de asesinato en 1976, Bob Marley estaba destinado a morir joven. Tenía 36 años el 11 de mayo de 1981 cuando, en un hospital de Miami, su cuerpo desistió después de casi cuatro años de luchar contra el cáncer. Una enfermedad que le había sido descubierta gracias a la otra pasión de Marley, el fútbol. Mientras jugaba se hizo una lesión en el dedo gordo del pie derecho que no mejoró con los tratamientos rutinarios. Los médicos le encontraron un melanoma y le dijeron que debían amputar su dedo para evitar que se esparciera la enfermedad. Pero el músico se negó. Primero, por su fe rastafari, que cree profundamente en la integridad del cuerpo, y segundo, porque le preocupaba que la operación lo dejara cojo y no pudiera volver a bailar como antes.

Por eso el cáncer fue apoderándose de su cerebro, pulmones, hígado y estómago, pero Marley continuó dando conciertos alrededor del mundo. Y estas presentaciones fueron tal vez las más importantes de su carrera. La más recordada tuvo lugar en Jamaica, el 22 de abril de 1978. Ese día, en el multitudinario concierto 'One Love Peace', hizo subir al escenario al primer ministro socialista Michael Manley y al líder de la oposición Edward Seaga, quienes por primera vez en un acto de paz se dieron la mano y aplacaron por un momento la gran tensión popular. Bob contestó así a los oposicionistas que habían intentado matarlo dos años antes. Gracias a esta reunión y a su activismo político a favor de los derechos de los negros y pobres, fue condecorado con la Medalla a la Paz de las Naciones Unidas.

Marley creía en la doctrina rastafari, que profetiza el regreso a África de los descendientes de los esclavos y la unión de ese continente, y que utiliza la marihuana como parte de su ritual. También cree que Etiopía es el hogar espiritual de los rastas y que su emperador, Haile Selassie, es el verdadero Mesías. Por esto visitó varios países africanos, entre ellos Etiopía y Kenya. Pero, sobre todo, fue muy recordada su participación en 1980 en la celebración de independencia de Zimbabwe.

Las últimas palabras que dijo a su hijo Ziggy fueron: "El dinero no puede comprar vida". Al momento de su muerte, Marley gozaba de una gigantesca popularidad y había vendido millones de discos en todo el mundo. Pero la existencia no siempre le había sonreído. Robert Nesta Marley nació en una pequeña aldea de Jamaica llamada Nine Miles. Hijo de Cedella Broker, una joven de color de 18 años, y Norval Sinclair Marley, un oficial de marina inglés blanco de 50 años, Bob vivió en la más terrible pobreza durante su infancia. Su padre, a pesar de haberse casado con su madre, nunca tuvo mayor contacto con su hijo y murió cuando él tenía sólo 10 años.

A esa edad, su madre y él se mudaron a la capital, Kingston, al tugurio de Trenchtown. A los 14 años dejó el colegio y se convirtió en soldador. Entre las riñas de pandillas y el hambre, Marley aprendió a cantar y a tocar la guitarra junto con Peter Tosh y Bunny Wailer, con quienes formó su primer grupo, The Wailing Wailers.

La madre de Bob se casó de nuevo y se mudó a Estados Unidos y dejó al joven músico sin hogar. Durante muchos meses durmió en el piso de un estudio de grabación y fue ahí donde conoció a su esposa Rita. Luego su madre lo llevó a Estados Unidos, donde el joven Marley trabajó en una fábrica de automóviles por algún tiempo, pero no logró acostumbrarse a su vida obrera y prefirió volver a la isla. Se convirtió en rasta y al poco tiempo empezó a ganar fama en su país y en las comunidades jamaiquinas del exterior, hasta que a principios de los 70 conquistó el mundo entero.

"La honestidad de su voz y de su música hizo que él sobrepasara todas las fronteras. Su mensaje principal era la unidad y el amor puro hacia todos los seres", dijo a SEMANA Mary Davis, profesora de música y miembro del Rock and Roll Hall of Fame. Y era tal el amor que profesaba y practicaba, que tuvo 12 hijos con seis mujeres distintas, aunque hasta su muerte estuvo casado con Rita, la madre de cinco de ellos.

Sus letras siempre estuvieron cargadas de mensaje político y espiritual, hablaba a todos los que eran distintos, no pertenecían al sistema o eran rechazados por la sociedad. Como él mismo, que siempre fue considerado diferente por ser mitad blanco y mitad negro. Cantaba sobre libertad y cambio, buscando acción por parte de quienes escuchaban su música. "Emancípense de la esclavitud mental. Nadie más que nosotros mismos podemos liberar nuestras mentes", decía el 'rastaman' en Redemption Song.

"La idea de que la revolución comienza por dentro y el cambio depende de uno mism, fue el gran mensaje que dejó Marley con sus letras", dijo a SEMANA Atahualpa Zabala, vocalista y guitarrista del grupo colombiano de reggae Nawal. Y aunque sus letras eran fuertes y cargadas de religiosidad, el ritmo melódico, alegre y pegajoso de su música fue lo que más contribuyó a que llegara a todo el mundo. En los cinco continentes, en los pueblos más remotos, es probable que se encuentre hoy día una imagen del rasta con la gran sonrisa blanca, fumando un gigantesco porro. Todos recuerdan, 25 años después de su fallecimiento, al primer gran artista del Tercer Mundo, considerado un héroe nacional por los jamaiquinos, que hoy descansa en un mausoleo al lado de su guitarra Gibson, una Biblia y una bolsa con marihuana.


Cuando Bob Marley and the Wailers consiguieron fama mundial, ya llevaban más de una década de éxitos en Jamaica. Comenzaron a presentarse en escenarios internacionales como teloneros de músicos conocidos, como Sly and the Family Stone y Bruce Springsteen. Pero Marley y su grupo eran tan buenos, que pronto ningún acto quería aparecer en escena después de ellos. Al poco tiempo, comenzaron a llenar estadios por todo el mundo

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Por eso el cáncer fue apoderándose de su cerebro, pulmones, hígado y estómago, pero Marley continuó dando conciertos alrededor del mundo. Y estas presentaciones fueron tal vez las más importantes de su carrera. La más recordada tuvo lugar en Jamaica, el 22 de abril de 1978. Ese día, en el multitudinario concierto 'One Love Peace', hizo subir al escenario al primer ministro socialista Michael Manley y al líder de la oposición Edward Seaga, quienes por primera vez en un acto de paz se dieron la mano y aplacaron por un momento la gran tensión popular. Bob contestó así a los oposicionistas que habían intentado matarlo dos años antes. Gracias a esta reunión y a su activismo político a favor de los derechos de los negros y pobres, fue condecorado con la Medalla a la Paz de las Naciones Unidas.

Marley creía en la doctrina rastafari, que profetiza el regreso a África de los descendientes de los esclavos y la unión de ese continente, y que utiliza la marihuana como parte de su ritual. También cree que Etiopía es el hogar espiritual de los rastas y que su emperador, Haile Selassie, es el verdadero Mesías. Por esto visitó varios países africanos, entre ellos Etiopía y Kenya. Pero, sobre todo, fue muy recordada su participación en 1980 en la celebración de independencia de Zimbabwe.

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A esa edad, su madre y él se mudaron a la capital, Kingston, al tugurio de Trenchtown. A los 14 años dejó el colegio y se convirtió en soldador. Entre las riñas de pandillas y el hambre, Marley aprendió a cantar y a tocar la guitarra junto con Peter Tosh y Bunny Wailer, con quienes formó su primer grupo, The Wailing Wailers.

La madre de Bob se casó de nuevo y se mudó a Estados Unidos y dejó al joven músico sin hogar. Durante muchos meses durmió en el piso de un estudio de grabación y fue ahí donde conoció a su esposa Rita. Luego su madre lo llevó a Estados Unidos, donde el joven Marley trabajó en una fábrica de automóviles por algún tiempo, pero no logró acostumbrarse a su vida obrera y prefirió volver a la isla. Se convirtió en rasta y al poco tiempo empezó a ganar fama en su país y en las comunidades jamaiquinas del exterior, hasta que a principios de los 70 conquistó el mundo entero.

"La honestidad de su voz y de su música hizo que él sobrepasara todas las fronteras. Su mensaje principal era la unidad y el amor puro hacia todos los seres", dijo a SEMANA Mary Davis, profesora de música y miembro del Rock and Roll Hall of Fame. Y era tal el amor que profesaba y practicaba, que tuvo 12 hijos con seis mujeres distintas, aunque hasta su muerte estuvo casado con Rita, la madre de cinco de ellos.

Sus letras siempre estuvieron cargadas de mensaje político y espiritual, hablaba a todos los que eran distintos, no pertenecían al sistema o eran rechazados por la sociedad. Como él mismo, que siempre fue considerado diferente por ser mitad blanco y mitad negro. Cantaba sobre libertad y cambio, buscando acción por parte de quienes escuchaban su música. "Emancípense de la esclavitud mental. Nadie más que nosotros mismos podemos liberar nuestras mentes", decía el 'rastaman' en Redemption Song.

"La idea de que la revolución comienza por dentro y el cambio depende de uno mism, fue el gran mensaje que dejó Marley con sus letras", dijo a SEMANA Atahualpa Zabala, vocalista y guitarrista del grupo colombiano de reggae Nawal. Y aunque sus letras eran fuertes y cargadas de religiosidad, el ritmo melódico, alegre y pegajoso de su música fue lo que más contribuyó a que llegara a todo el mundo. En los cinco continentes, en los pueblos más remotos, es probable que se encuentre hoy día una imagen del rasta con la gran sonrisa blanca, fumando un gigantesco porro. Todos recuerdan, 25 años después de su fallecimiento, al primer gran artista del Tercer Mundo, considerado un héroe nacional por los jamaiquinos, que hoy descansa en un mausoleo al lado de su guitarra Gibson, una Biblia y una bolsa con marihuana.

Cuando Bob Marley and the Wailers consiguieron fama mundial, ya llevaban más de una década de éxitos en Jamaica. Comenzaron a presentarse en escenarios internacionales como teloneros de músicos conocidos, como Sly and the Family Stone y Bruce Springsteen. Pero Marley y su grupo eran tan buenos, que pronto ningún acto quería aparecer en escena después de ellos. Al poco tiempo, comenzaron a llenar estadios por todo el mundo

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Por eso el cáncer fue apoderándose de su cerebro, pulmones, hígado y estómago, pero Marley continuó dando conciertos alrededor del mundo. Y estas presentaciones fueron tal vez las más importantes de su carrera. La más recordada tuvo lugar en Jamaica, el 22 de abril de 1978. Ese día, en el multitudinario concierto 'One Love Peace', hizo subir al escenario al primer ministro socialista Michael Manley y al líder de la oposición Edward Seaga, quienes por primera vez en un acto de paz se dieron la mano y aplacaron por un momento la gran tensión popular. Bob contestó así a los oposicionistas que habían intentado matarlo dos años antes. Gracias a esta reunión y a su activismo político a favor de los derechos de los negros y pobres, fue condecorado con la Medalla a la Paz de las Naciones Unidas.

Marley creía en la doctrina rastafari, que profetiza el regreso a África de los descendientes de los esclavos y la unión de ese continente, y que utiliza la marihuana como parte de su ritual. También cree que Etiopía es el hogar espiritual de los rastas y que su emperador, Haile Selassie, es el verdadero Mesías. Por esto visitó varios países africanos, entre ellos Etiopía y Kenya. Pero, sobre todo, fue muy recordada su participación en 1980 en la celebración de independencia de Zimbabwe.

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A esa edad, su madre y él se mudaron a la capital, Kingston, al tugurio de Trenchtown. A los 14 años dejó el colegio y se convirtió en soldador. Entre las riñas de pandillas y el hambre, Marley aprendió a cantar y a tocar la guitarra junto con Peter Tosh y Bunny Wailer, con quienes formó su primer grupo, The Wailing Wailers.

La madre de Bob se casó de nuevo y se mudó a Estados Unidos y dejó al joven músico sin hogar. Durante muchos meses durmió en el piso de un estudio de grabación y fue ahí donde conoció a su esposa Rita. Luego su madre lo llevó a Estados Unidos, donde el joven Marley trabajó en una fábrica de automóviles por algún tiempo, pero no logró acostumbrarse a su vida obrera y prefirió volver a la isla. Se convirtió en rasta y al poco tiempo empezó a ganar fama en su país y en las comunidades jamaiquinas del exterior, hasta que a principios de los 70 conquistó el mundo entero.

"La honestidad de su voz y de su música hizo que él sobrepasara todas las fronteras. Su mensaje principal era la unidad y el amor puro hacia todos los seres", dijo a SEMANA Mary Davis, profesora de música y miembro del Rock and Roll Hall of Fame. Y era tal el amor que profesaba y practicaba, que tuvo 12 hijos con seis mujeres distintas, aunque hasta su muerte estuvo casado con Rita, la madre de cinco de ellos.

Sus letras siempre estuvieron cargadas de mensaje político y espiritual, hablaba a todos los que eran distintos, no pertenecían al sistema o eran rechazados por la sociedad. Como él mismo, que siempre fue considerado diferente por ser mitad blanco y mitad negro. Cantaba sobre libertad y cambio, buscando acción por parte de quienes escuchaban su música. "Emancípense de la esclavitud mental. Nadie más que nosotros mismos podemos liberar nuestras mentes", decía el 'rastaman' en Redemption Song.

"La idea de que la revolución comienza por dentro y el cambio depende de uno mism, fue el gran mensaje que dejó Marley con sus letras", dijo a SEMANA Atahualpa Zabala, vocalista y guitarrista del grupo colombiano de reggae Nawal. Y aunque sus letras eran fuertes y cargadas de religiosidad, el ritmo melódico, alegre y pegajoso de su música fue lo que más contribuyó a que llegara a todo el mundo. En los cinco continentes, en los pueblos más remotos, es probable que se encuentre hoy día una imagen del rasta con la gran sonrisa blanca, fumando un gigantesco porro. Todos recuerdan, 25 años después de su fallecimiento, al primer gran artista del Tercer Mundo, considerado un héroe nacional por los jamaiquinos, que hoy descansa en un mausoleo al lado de su guitarra Gibson, una Biblia y una bolsa con marihuana.

Cuando Bob Marley and the Wailers consiguieron fama mundial, ya llevaban más de una década de éxitos en Jamaica. Comenzaron a presentarse en escenarios internacionales como teloneros de músicos conocidos, como Sly and the Family Stone y Bruce Springsteen. Pero Marley y su grupo eran tan buenos, que pronto ningún acto quería aparecer en escena después de ellos. Al poco tiempo, comenzaron a llenar estadios por todo el mundo

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Por eso el cáncer fue apoderándose de su cerebro, pulmones, hígado y estómago, pero Marley continuó dando conciertos alrededor del mundo. Y estas presentaciones fueron tal vez las más importantes de su carrera. La más recordada tuvo lugar en Jamaica, el 22 de abril de 1978. Ese día, en el multitudinario concierto 'One Love Peace', hizo subir al escenario al primer ministro socialista Michael Manley y al líder de la oposición Edward Seaga, quienes por primera vez en un acto de paz se dieron la mano y aplacaron por un momento la gran tensión popular. Bob contestó así a los oposicionistas que habían intentado matarlo dos años antes. Gracias a esta reunión y a su activismo político a favor de los derechos de los negros y pobres, fue condecorado con la Medalla a la Paz de las Naciones Unidas.

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La madre de Bob se casó de nuevo y se mudó a Estados Unidos y dejó al joven músico sin hogar. Durante muchos meses durmió en el piso de un estudio de grabación y fue ahí donde conoció a su esposa Rita. Luego su madre lo llevó a Estados Unidos, donde el joven Marley trabajó en una fábrica de automóviles por algún tiempo, pero no logró acostumbrarse a su vida obrera y prefirió volver a la isla. Se convirtió en rasta y al poco tiempo empezó a ganar fama en su país y en las comunidades jamaiquinas del exterior, hasta que a principios de los 70 conquistó el mundo entero.

"La honestidad de su voz y de su música hizo que él sobrepasara todas las fronteras. Su mensaje principal era la unidad y el amor puro hacia todos los seres", dijo a SEMANA Mary Davis, profesora de música y miembro del Rock and Roll Hall of Fame. Y era tal el amor que profesaba y practicaba, que tuvo 12 hijos con seis mujeres distintas, aunque hasta su muerte estuvo casado con Rita, la madre de cinco de ellos.

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"La idea de que la revolución comienza por dentro y el cambio depende de uno mism, fue el gran mensaje que dejó Marley con sus letras", dijo a SEMANA Atahualpa Zabala, vocalista y guitarrista del grupo colombiano de reggae Nawal. Y aunque sus letras eran fuertes y cargadas de religiosidad, el ritmo melódico, alegre y pegajoso de su música fue lo que más contribuyó a que llegara a todo el mundo. En los cinco continentes, en los pueblos más remotos, es probable que se encuentre hoy día una imagen del rasta con la gran sonrisa blanca, fumando un gigantesco porro. Todos recuerdan, 25 años después de su fallecimiento, al primer gran artista del Tercer Mundo, considerado un héroe nacional por los jamaiquinos, que hoy descansa en un mausoleo al lado de su guitarra Gibson, una Biblia y una bolsa con marihuana.

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Por eso el cáncer fue apoderándose de su cerebro, pulmones, hígado y estómago, pero Marley continuó dando conciertos alrededor del mundo. Y estas presentaciones fueron tal vez las más importantes de su carrera. La más recordada tuvo lugar en Jamaica, el 22 de abril de 1978. Ese día, en el multitudinario concierto 'One Love Peace', hizo subir al escenario al primer ministro socialista Michael Manley y al líder de la oposición Edward Seaga, quienes por primera vez en un acto de paz se dieron la mano y aplacaron por un momento la gran tensión popular. Bob contestó así a los oposicionistas que habían intentado matarlo dos años antes. Gracias a esta reunión y a su activismo político a favor de los derechos de los negros y pobres, fue condecorado con la Medalla a la Paz de las Naciones Unidas.

Marley creía en la doctrina rastafari, que profetiza el regreso a África de los descendientes de los esclavos y la unión de ese continente, y que utiliza la marihuana como parte de su ritual. También cree que Etiopía es el hogar espiritual de los rastas y que su emperador, Haile Selassie, es el verdadero Mesías. Por esto visitó varios países africanos, entre ellos Etiopía y Kenya. Pero, sobre todo, fue muy recordada su participación en 1980 en la celebración de independencia de Zimbabwe.

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Las últimas palabras que dijo a su hijo Ziggy fueron: "El dinero no puede comprar vida". Al momento de su muerte, Marley gozaba de una gigantesca popularidad y había vendido millones de discos en todo el mundo. Pero la existencia no siempre le había sonreído. Robert Nesta Marley nació en una pequeña aldea de Jamaica llamada Nine Miles. Hijo de Cedella Broker, una joven de color de 18 años, y Norval Sinclair Marley, un oficial de marina inglés blanco de 50 años, Bob vivió en la más terrible pobreza durante su infancia. Su padre, a pesar de haberse casado con su madre, nunca tuvo mayor contacto con su hijo y murió cuando él tenía sólo 10 años.

A esa edad, su madre y él se mudaron a la capital, Kingston, al tugurio de Trenchtown. A los 14 años dejó el colegio y se convirtió en soldador. Entre las riñas de pandillas y el hambre, Marley aprendió a cantar y a tocar la guitarra junto con Peter Tosh y Bunny Wailer, con quienes formó su primer grupo, The Wailing Wailers.

La madre de Bob se casó de nuevo y se mudó a Estados Unidos y dejó al joven músico sin hogar. Durante muchos meses durmió en el piso de un estudio de grabación y fue ahí donde conoció a su esposa Rita. Luego su madre lo llevó a Estados Unidos, donde el joven Marley trabajó en una fábrica de automóviles por algún tiempo, pero no logró acostumbrarse a su vida obrera y prefirió volver a la isla. Se convirtió en rasta y al poco tiempo empezó a ganar fama en su país y en las comunidades jamaiquinas del exterior, hasta que a principios de los 70 conquistó el mundo entero.

"La honestidad de su voz y de su música hizo que él sobrepasara todas las fronteras. Su mensaje principal era la unidad y el amor puro hacia todos los seres", dijo a SEMANA Mary Davis, profesora de música y miembro del Rock and Roll Hall of Fame. Y era tal el amor que profesaba y practicaba, que tuvo 12 hijos con seis mujeres distintas, aunque hasta su muerte estuvo casado con Rita, la madre de cinco de ellos.

Sus letras siempre estuvieron cargadas de mensaje político y espiritual, hablaba a todos los que eran distintos, no pertenecían al sistema o eran rechazados por la sociedad. Como él mismo, que siempre fue considerado diferente por ser mitad blanco y mitad negro. Cantaba sobre libertad y cambio, buscando acción por parte de quienes escuchaban su música. "Emancípense de la esclavitud mental. Nadie más que nosotros mismos podemos liberar nuestras mentes", decía el 'rastaman' en Redemption Song.

"La idea de que la revolución comienza por dentro y el cambio depende de uno mism, fue el gran mensaje que dejó Marley con sus letras", dijo a SEMANA Atahualpa Zabala, vocalista y guitarrista del grupo colombiano de reggae Nawal. Y aunque sus letras eran fuertes y cargadas de religiosidad, el ritmo melódico, alegre y pegajoso de su música fue lo que más contribuyó a que llegara a todo el mundo. En los cinco continentes, en los pueblos más remotos, es probable que se encuentre hoy día una imagen del rasta con la gran sonrisa blanca, fumando un gigantesco porro. Todos recuerdan, 25 años después de su fallecimiento, al primer gran artista del Tercer Mundo, considerado un héroe nacional por los jamaiquinos, que hoy descansa en un mausoleo al lado de su guitarra Gibson, una Biblia y una bolsa con marihuana.

Cuando Bob Marley and the Wailers consiguieron fama mundial, ya llevaban más de una década de éxitos en Jamaica. Comenzaron a presentarse en escenarios internacionales como teloneros de músicos conocidos, como Sly and the Family Stone y Bruce Springsteen. Pero Marley y su grupo eran tan buenos, que pronto ningún acto quería aparecer en escena después de ellos. Al poco tiempo, comenzaron a llenar estadios por todo el mundo

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aniversario

El profeta rasta

Se cumplen 25 años del fallecimiento de Bob Marley, héroe nacional jamaiquino, leyenda de la música y rey del 'reggae'.

Fecha: 05/13/2006 -1254

Apesar de que sobrevivió a un intento de asesinato en 1976, Bob Marley estaba destinado a morir joven. Tenía 36 años el 11 de mayo de 1981 cuando, en un hospital de Miami, su cuerpo desistió después de casi cuatro años de luchar contra el cáncer. Una enfermedad que le había sido descubierta gracias a la otra pasión de Marley, el fútbol. Mientras jugaba se hizo una lesión en el dedo gordo del pie derecho que no mejoró con los tratamientos rutinarios. Los médicos le encontraron un melanoma y le dijeron que debían amputar su dedo para evitar que se esparciera la enfermedad. Pero el músico se negó. Primero, por su fe rastafari, que cree profundamente en la integridad del cuerpo, y segundo, porque le preocupaba que la operación lo dejara cojo y no pudiera volver a bailar como antes.

Por eso el cáncer fue apoderándose de su cerebro, pulmones, hígado y estómago, pero Marley continuó dando conciertos alrededor del mundo. Y estas presentaciones fueron tal vez las más importantes de su carrera. La más recordada tuvo lugar en Jamaica, el 22 de abril de 1978. Ese día, en el multitudinario concierto 'One Love Peace', hizo subir al escenario al primer ministro socialista Michael Manley y al líder de la oposición Edward Seaga, quienes por primera vez en un acto de paz se dieron la mano y aplacaron por un momento la gran tensión popular. Bob contestó así a los oposicionistas que habían intentado matarlo dos años antes. Gracias a esta reunión y a su activismo político a favor de los derechos de los negros y pobres, fue condecorado con la Medalla a la Paz de las Naciones Unidas.

Marley creía en la doctrina rastafari, que profetiza el regreso a África de los descendientes de los esclavos y la unión de ese continente, y que utiliza la marihuana como parte de su ritual. También cree que Etiopía es el hogar espiritual de los rastas y que su emperador, Haile Selassie, es el verdadero Mesías. Por esto visitó varios países africanos, entre ellos Etiopía y Kenya. Pero, sobre todo, fue muy recordada su participación en 1980 en la celebración de independencia de Zimbabwe.

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Las últimas palabras que dijo a su hijo Ziggy fueron: "El dinero no puede comprar vida". Al momento de su muerte, Marley gozaba de una gigantesca popularidad y había vendido millones de discos en todo el mundo. Pero la existencia no siempre le había sonreído. Robert Nesta Marley nació en una pequeña aldea de Jamaica llamada Nine Miles. Hijo de Cedella Broker, una joven de color de 18 años, y Norval Sinclair Marley, un oficial de marina inglés blanco de 50 años, Bob vivió en la más terrible pobreza durante su infancia. Su padre, a pesar de haberse casado con su madre, nunca tuvo mayor contacto con su hijo y murió cuando él tenía sólo 10 años.

A esa edad, su madre y él se mudaron a la capital, Kingston, al tugurio de Trenchtown. A los 14 años dejó el colegio y se convirtió en soldador. Entre las riñas de pandillas y el hambre, Marley aprendió a cantar y a tocar la guitarra junto con Peter Tosh y Bunny Wailer, con quienes formó su primer grupo, The Wailing Wailers.

La madre de Bob se casó de nuevo y se mudó a Estados Unidos y dejó al joven músico sin hogar. Durante muchos meses durmió en el piso de un estudio de grabación y fue ahí donde conoció a su esposa Rita. Luego su madre lo llevó a Estados Unidos, donde el joven Marley trabajó en una fábrica de automóviles por algún tiempo, pero no logró acostumbrarse a su vida obrera y prefirió volver a la isla. Se convirtió en rasta y al poco tiempo empezó a ganar fama en su país y en las comunidades jamaiquinas del exterior, hasta que a principios de los 70 conquistó el mundo entero.

"La honestidad de su voz y de su música hizo que él sobrepasara todas las fronteras. Su mensaje principal era la unidad y el amor puro hacia todos los seres", dijo a SEMANA Mary Davis, profesora de música y miembro del Rock and Roll Hall of Fame. Y era tal el amor que profesaba y practicaba, que tuvo 12 hijos con seis mujeres distintas, aunque hasta su muerte estuvo casado con Rita, la madre de cinco de ellos.

Sus letras siempre estuvieron cargadas de mensaje político y espiritual, hablaba a todos los que eran distintos, no pertenecían al sistema o eran rechazados por la sociedad. Como él mismo, que siempre fue considerado diferente por ser mitad blanco y mitad negro. Cantaba sobre libertad y cambio, buscando acción por parte de quienes escuchaban su música. "Emancípense de la esclavitud mental. Nadie más que nosotros mismos podemos liberar nuestras mentes", decía el 'rastaman' en Redemption Song.

"La idea de que la revolución comienza por dentro y el cambio depende de uno mism, fue el gran mensaje que dejó Marley con sus letras", dijo a SEMANA Atahualpa Zabala, vocalista y guitarrista del grupo colombiano de reggae Nawal. Y aunque sus letras eran fuertes y cargadas de religiosidad, el ritmo melódico, alegre y pegajoso de su música fue lo que más contribuyó a que llegara a todo el mundo. En los cinco continentes, en los pueblos más remotos, es probable que se encuentre hoy día una imagen del rasta con la gran sonrisa blanca, fumando un gigantesco porro. Todos recuerdan, 25 años después de su fallecimiento, al primer gran artista del Tercer Mundo, considerado un héroe nacional por los jamaiquinos, que hoy descansa en un mausoleo al lado de su guitarra Gibson, una Biblia y una bolsa con marihuana.


Cuando Bob Marley and the Wailers consiguieron fama mundial, ya llevaban más de una década de éxitos en Jamaica. Comenzaron a presentarse en escenarios internacionales como teloneros de músicos conocidos, como Sly and the Family Stone y Bruce Springsteen. Pero Marley y su grupo eran tan buenos, que pronto ningún acto quería aparecer en escena después de ellos. Al poco tiempo, comenzaron a llenar estadios por todo el mundo

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aniversario

El profeta rasta

Se cumplen 25 años del fallecimiento de Bob Ma

EL RAP O HIP-HOP




El 8 de octubre, se abre una nueva jornada del Ciclo de Conciertos Hip Hop al Parque 2005, on Pl Jam One, Kimecasero y Garzón STC. Un abrebocas de lo que se vivirá el 19 y 20 de noviembre en una nueva edición de Hip Hop al Parque en el escenario del Parque Metropolitano Simon Bolivar de la ciudad de Bogotá.
Tres raperos usarán el poder de sus líricas y la potencia de sus beats en la nueva fecha del Ciclo de Conciertos Hip Hop al Parque 2005 que se llevará a cabo el sábado 8 de octubre en el Parque Central Ciudad Jardín (Carrera 12 con calle 18 sur), desde las 12 m. Las agrupaciones Pl Jam One, Kimecasero y Garzón STC se 'enfrentarán' frente a su público, para acceder a un cupo a Hip Hop al Parque, la máxima cita del Rap nacional. Esta actividad se realizará en el marco del Festival Arte Impacto Contemporáneo Zona 15 -Antonio Nariño-, un evento de la cultura Hip Hop organizado por los adeptos a este movimiento en Ciudad Jardín, en el que hay música, poesía, Mc's, Dj's, graffitti, break dance y una muestra de skate. Será toda una fiesta rapera, con entrada libre.

En medio de un ambiente totalmente rapero, las agrupaciones Pl Jam One, Kimecasero y Garzón STC se presentarán en otra jornada más del Ciclo de Conciertos Hip Hop al Parque 2005, el próximo sábado 8 de octubre a las 12 m., en el Parque Central Ciudad Jardín (Carrera 12 con calle 18 sur), frente a la iglesia Ciudad Jardín. Estos tres conjuntos raperos se medirán en una contienda musical, en la búsqueda de una anhelada casilla para la máxima cita del Rap nacional, que se realizará el 19 y 20 de noviembre en el Parque Simón Bolívar: VII Festival Hip Hop al Parque, organizado por el Instituto de Cultura y Turismo.

Esta nueva jornada eliminatoria hace parte de las actividades del Festival Arte Impacto Contemporáneo Zona 15, organizado por la comunidad rapera de Antonio Nariño. Será una descarga cultural Hip Hop: Se vivirá una fiesta en la que la poesía, la música, el poder lírico y el flow de los Mc's, los 'pinchazos' beats y los sonidos distorsionados de los Dj's, los irreverentes graffittis, las acrobacias del break dance y las piruetas de los skates brindarán una tarde perfecta para compartir con los amigos, con la novia y por que no... hasta con la familia.

Con los Festivales Hip Hop al Parque que hasta ahora ha organizado el Instituto de Cultura y Turismo, han surgido algunas necesidades claras del medio rapero bogotano con relación a la proyección de este evento hacia la ciudad. Entre ellas están la creación de la actividad Ciclo de Conciertos con la integración de estas jornadas a los diferentes eventos de este tipo que se realizan en la escena local, y el apoyo que se pueda prestar a estas manifestaciones.
Crear y abrir espacios, mejorar las condiciones técnicas y habilitar la manifestación del género a públicos más grandes, son la opción que ha ofrecido esta serie de Conciertos preliminares, particularmente al publico que en las diferentes localidades del Distrito viene integrándose al desarrollo de esta escena musical.

La meta es entonces involucrar a fondo estos Ciclos de Conciertos y las jornadas eliminatorias del festival con eventos afines en las localidades. Por ello, en esta ocasión, el IDCT se une al Festival Arte Impacto Contemporáneo, con dos grupos clasificados a la primera fase de HIP HOP al Parque, para un espectáculo de integración musical artística en el que se demostrará la validez de esta unión.

Dónde y cuándo?
Parque Central Ciudad Jardín
Carrera 12 con calle 18 sur
Sábado 8 de octubre. Hora: 12:00 m.

UNOS DE SUS PRINSIPALES CANTAUTORES MAS CONOSIDOS SON :::::::::::::

Un extraño mundo EMOcional

En Cali los emo son una pseudo tribu urbana integrada por jóvenes entre 12 y 22 años de edad. Se caracterizan por la exploración de emociones intensas y extremas. Los casos de violencia contra ellos han encendido las alarmas en el país, no exonerando a la ciudad de este fenómeno.

Foto: José Giraldo - Ilumunación: Andrés Valero

Es difícil mirar a un emo directamente a los ojos y a veces reconocer su sexo. Ellos se han dejado crecer un denso mechón de cabello sobre la cara para no ver a nadie, para no ser vistos, para protegerse del mundo exterior que algunos consideran "hostil".

El pelo es como un telón cerrado a ideas, se abre cuando quiere y sólo a quien quiere. “Siento que todo el mundo es feliz, menos yo”, comenta uno de los emo entrevistados. A este, lo acompaña una delgadez extrema casi anoréxica, que acentúa con sus pantalones entubados y camisas talladas.

Algunos tienen figura hermafrodita que parece sacada de alguna animación japonesa. Ellos prefieren vestirse de negro para representar la ‘ausencia de color’, y no es simple casualidad un contraste con destellos de fucsia, rosa y azul pastel. Según ellos, estos colores representan las cosas que aún les despiertan ganas de seguir viviendo y no morir. Hay que aclarar que así como hay varios que piensan en morir, existen muchos felices de la vida, lo que hace pensar que el tradicional esquema de un emo, se convierte en moda urbana pasajera.

¿EMOsión?

Foto: José Giraldo

Varios emos se han expresado y aseguran que han pensado en el suicidio al igual que muchos más de ellos. “No es por moda, y no es culpa de Internet. Es porque somos personas muy sensibles e incomprendidas que damos y no recibimos, entonces nos preguntamos ¿Qué hacemos vivos?”.

Los verdaderos emos comentan que esa tristeza que cargan siempre ha estado allí, desde que tienen memoria, a pesar de tener una familia relativamente funcional y acomodada que, según dicen, los comprenden y los respetan.

Con el pasar del tiempo se descubre que existía una generación de jóvenes que pensaba y sentía de la misma manera: marcados por una sensibilidad abrumadora, por la experiencia de la soledad, por su visión estética de sí mismos e, incluso, por el deseo de cuestionar abiertamente su sexualidad.

Dicen que “Hay emo’s bisexuales, y uno los admira, porque ellos ven a los demás como iguales. Lo que importa es el amor y los sentimientos, no el sexo. Igual vos te morís y tu cuerpo se lo van a comer los gusanos, no queda nada”.

Emotional boys
El término ‘Emo’ se deriva de las palabras ‘emoción’ o ‘emotividad’ de los jovenes. Antes de ser usada para identificar a una tribu urbana, emo designaba un género musical llamado Emotional Hardcore, derivado del punk hardcore de los años 80.

Ahora existen dos "esculas" o ideologias que algunos simplemente ignoran por estar simplemente a la moda, mientras que otros saben que es el amor, la soledad, la tristeza y rupturas sentimentales. No hay nada inusual en esas temáticas, sin embargo, a los emo se les acusa de robar el estilo y la ideología de otras tribus urbanas como los ‘punks’ y los ‘góticos’, y de ser un producto comercial basado en películas de Tim Burton, como El Extraño Mundo de Jack y El Joven Manos de Tijeras.

Los sEntiMientOs
Aunque se resisten a ser estigmatizados, y muchos de ellos escapen a las odiosas generalizaciones, lo cierto es que otros tantos llevan la búsqueda de sus emociones hasta terrenos más extremos.

Los emo de la "nueva escuela" se automutilan con cortes en el cuerpo que, al sangrar, los hacen sentir vivos, y de paso se convierten en cicatrices que dejan testimonio sobre su exploración voluntaria del dolor. Los de la "vieja escuela" simplemente viven la vida solitarios acompañados de sus sombrillas y demás accesorios.

Se dice que un emo jamás arremete a nadie, salvo a sí mismo. Según los psicólogos, puede ser que el deseo de cortarse por fuera y deprimirse por dentro haga parte de su necesidad de experimentar el dolor en carne propia. Algunos emos niegan esto y se defienden diciendo que no lo practican. Simplemente estan de moda.

Foto: José Giraldo - Ilumunación: Andrés Valero

Antecedentes contra Emos
Los casos de intolerancia están rebasando el terreno de las amenazas en los chats y han ido mucho más allá de los videos hilarantes, como quedó demostrado en México el pasado 7 de marzo, en la ciudad de Querétaro. Se congregó una turba de 200 personas que habían sido convocadas por Internet para agredir a un grupo de cinco emos.

Colombia no ha sido ajena a estos hechos. En los últimos dos años, en el festival Rock al Parque, grupos de punkeros han atacado a algunos adolescentes mientras gritan improperios ‘anti-emo’. En Bogotá, el martes 8 de abril, se produjo un hecho violento contra un emo de 15 años. El joven fue herido con arma blanca por dos compañeros de su colegio, el Pizarro León Gómez, en Bosa. En la misma semana, en la localidad de Kennedy, un joven fue asesinado con arma blanca por el simple hecho de ser emo.

En Cali, los emos también resienten la persecución de otras tribus urbanas como los ‘punkeros’, ‘skin heads’ y ‘metaleros’. “Una vez escuché un escándalo en La Gruta y cuando me acerqué a ver, vi a un punkero de cresta parada persiguiendo a más de veinte emos con una correa. Les gritaba que si no eran capaces de suicidarse por sí mismos, él les iba a ayudar”, declara un estudiante de Bellas Artes que dice estar acostumbrado a este tipo de situaciones.

Lo que se sabe de ellos

Foto: José Giraldo

Se calcula que son entre 200 y 300 jóvenes, con edades que oscilan entre los 12 y los 22 años. Se sabe que pertenecen, salvo pocas excepciones, a familias de estratos 4, 5 y 6; que sus hábitos de consumo (música, moda y tecnología) son altos, y que sus principales sitios de reunión son las afueras de centros comerciales como Palmetto, sitios públicos como el Parque del Perro y los ‘toques’ de bandas musicales juveniles.

Su ropa y sus accesorios, que aparte de ser un sello personal son un código de acceso a la tribu urbana de los emo, exigen una buena inversión de dinero. Tiendas alternativas como Plasmatic, Agente Naranja, Odín y Colón Plaza, se han especializado en este nicho.

Cuando la tribu está reunida, los emo se sienten en familia. Entre ellos no hay juicios ni recriminaciones. Se abrazan, se acarician el pelo, se miman unos a otros, se hablan con ternura o simplemente dialogan sin tapujos sobre sus sentimientos. Su afectividad es muy importante para ellos, tanto como su necesidad de ser vistos, oídos, abrazados y tocados, algo que se comprende bien dentro del grupo, pero que se mira con reserva y con sigilo desde fuera.

Expertos consultados coinciden en que estos grupos antes que ser señalados, deben ser respetados, ya que sus jóvenes integrantes están viviendo un proceso particular de sus vidas. Según el antropólogo Manuel Sevilla “Cali no es una ciudad que favorezca la libre expresión de la búsqueda. Es importante no asumirlo como algo patológico, hay que asumirlo como una manifestación de una búsqueda interna”.